Casa Planalto (Ituzaingó, Pcia. de Buenos Aires, Argentina) por Grupo CRBN. Casa Planalto nace de una contradicción: un lote cuyo frente mira al sur, pero cuya mejor luz, paisaje y privacidad están hacia el fondo. El proyecto se construye a partir de esa tensión inicial, convirtiendo una condición desfavorable en la oportunidad para redefinir la manera en que se habita una planta baja lineal.
El desafío principal fue cómo abrir la casa hacia donde realmente importaba, sin perder eficiencia funcional ni claridad estructural. La respuesta fue una estrategia radicalmente simple: una losa continua perforada por patios, que organiza la vida doméstica y permite que cada espacio respire, reciba luz y mantenga una relación directa con la vegetación del entorno.
La casa se ordena a partir de una espina longitudinal que no solo resuelve la circulación, sino que actúa como un dispositivo de equilibrio entre lo público y lo privado. De un lado, los dormitorios se alinean mirando al fondo, apropiándose de la mejor orientación.
Del otro, el área social se despliega hacia la galería y la piscina, construyendo una secuencia de espacios que funcionan como una extensión natural del jardín. El frente, en cambio, se trabaja desde la opacidad y la reserva, evitando la exposición directa al barrio y reforzando la idea de refugio.
Otro desafío fue lograr que una casa de 360 m2, desarrollada en una sola planta, no se percibiera como un volumen pesado o excesivamente extenso. Los patios -estratégicamente ubicados- fragmentan la masa, introducen pausas y permiten que la luz atraviese la losa, generando una arquitectura que se siente ligera, casi suspendida.
La materialidad acompaña esta búsqueda: hormigón, madera y piedra se combinan sin estridencias, priorizando la textura, la sombra y la permanencia. No se trata de una casa que busca llamar la atención, sino de una que se deja descubrir a través de sus vacíos, sus silencios y sus relaciones con el paisaje.
En última instancia, Casa Planalto es un ejercicio de precisión: cada decisión responde a una condición del sitio, a una necesidad del programa o a una intención espacial. No hay gestos gratuitos. La arquitectura se vuelve un sistema de acuerdos entre luz, privacidad, escala y materia.
El mayor acierto del proyecto fue transformar una restricción en identidad: una casa que se abre donde quiere vivir y se protege donde necesita resguardarse.
Ficha técnica
Nombre: Casa Planalto
Ubicación: Club de campo Los Pingüinos, Ituzaingó, Pcia. de Buenos Aires, Argentina
Oficina de arquitectura: Grupo CRBN
Equipo: Franco Carbone (Director), Marcelo Carbone
Equipo Tecnico: Ignacio Germano, Leandro Furfori, Daniela Ruccella
Diseño Interior: Elizabeth Kessler
Superficie: 360 m2
Año: 2023-2025
Fotografias:
Instagram: @grupo.crbn
English version
Casa Planalto was born from a contradiction: a plot whose frontage faces south, while its best light, views, and privacy lie toward the rear. The project emerges from this initial tension, transforming an unfavorable condition into an opportunity to redefine how a linear ground floor can be inhabited.
The main challenge was how to open the house toward where it truly mattered without losing functional efficiency or structural clarity. The answer was a radically simple strategy: a continuous slab punctured by patios, organizing domestic life and allowing every space to breathe, receive natural light, and maintain a direct relationship with the surrounding vegetation.
The house is structured around a longitudinal spine that not only resolves circulation but also acts as a device mediating between public and private realms. On one side, the bedrooms align toward the rear, taking advantage of the best orientation. On the other, the social area unfolds toward the gallery and the pool, creating a sequence of spaces that function as a natural extension of the garden.
The front façade, by contrast, is conceived through opacity and restraint, avoiding direct exposure to the street and reinforcing the idea of refuge.
Another challenge was ensuring that a 360 m2 single-story house would not feel heavy or excessively elongated. The patios -strategically positioned- break down the mass, introduce pauses, and allow light to penetrate the slab, generating an architecture that feels light, almost suspended.
Materiality reinforces this intention: concrete, wood, and stone combine without excess, prioritizing texture, shadow, and permanence. This is not a house that seeks to draw attention, but one that reveals itself through its voids, its silences, and its relationship with the landscape.
Ultimately, Casa Planalto is an exercise in precision: every decision responds to a site condition, a programmatic need, or a spatial intention. There are no gratuitous gestures. The architecture becomes a system of agreements between light, privacy, scale, and material.
The project’s greatest achievement was turning a constraint into identity: a house that opens where it wants to live and protects itself where it needs to retreat.



















































