Casa Auseva (Ciudad de México, México) por Graus. Ubicada en la zona sur de la Ciudad de México, esta residencia parte de una premisa clara: depurar lo innecesario para revelar una arquitectura de orden, luz y contemplación. La propuesta responde a una búsqueda rigurosa de pureza geométrica y honestidad material, donde cada decisión proyectual se articula desde la simplicidad formal y la sensibilidad espacial.
Lejos de imponerse al terreno, la casa se asienta en el centro del predio, permitiendo que los espacios exteriores funcionen como transiciones vivas entre los distintos núcleos habitables.
Esta disposición refuerza un equilibrio entre autonomía funcional e integración paisajística, generando un continuo entre interior y exterior que amplía la experiencia doméstica.
Uno de los ejes conceptuales del proyecto es la relación cuidadosamente modulada con el cielo. Cada ambiente establece una intensidad específica de apertura hacia lo celeste: franca en las zonas sociales, más contenida en los espacios íntimos, siempre mediada por la luz natural como herramienta compositiva y atmosférica.
Esta lectura se traduce en gestos precisos, como el acceso principal, concebido como un vestíbulo a cielo abierto que enmarca la bóveda celeste y convierte la llegada en un ritual determinado por la hora, el clima y la estación.
El sistema de escaleras principales se plantea como una secuencia dinámica, donde la luz incide de forma cambiante sobre los planos arquitectónicos, provocando una percepción activa del recorrido.
En el remate visual, una escultura se posiciona estratégicamente para dialogar con el movimiento del usuario y subrayar la dimensión sensorial del ascenso.
En las habitaciones secundarias, techos inclinados y dobles alturas enriquecen la volumetría interior, mientras tapancos suspendidos abren posibilidades lúdicas y funcionales.
La recámara principal, por su parte, se eleva con un gesto similar: un techo a dos aguas enmarca el cielo desde una ventana alta, amplificando la sensación de apertura y reforzando la conexión íntima con el entorno natural.
La elección de materiales -contenida, duradera, esencial- subraya la voluntad de atemporalidad y sobriedad. La claridad en la organización espacial y la relación constante con la luz natural definen una arquitectura que prescinde del ornamento y privilegia lo fundamental: habitar el tiempo, el espacio y el paisaje.
Ficha técnica
Nombre: Casa Auseva
Ubicación: Ciudad de México, México
Autor: Graus
Diseño arquitectónico: Antonio Rivas, Jorge García, Jesús Villedas, Diego Valencia, Sebastián Castillo, Daniel Rivas
Ingenierías: Luis Juárez, Daniel Cueva, Héctor Elizarrarás
Superficie construida: 680 m2
Fecha de construcción: 2025
Fotografía: Jaime Navarro
Instagram: @graus_arquitectura
English version
Auseva House
Located in the southern area of Mexico City, this residence is based on a clear premise: removing what is unnecessary to reveal an architecture defined by order, light and contemplation. The proposal responds to a rigorous pursuit of geometric clarity and material honesty, where each design decision is articulated through formal restraint and spatial sensitivity.
Rather than imposing itself on the site, the house is positioned at the center of the plot, allowing outdoor spaces to operate as active transitions between the different habitable cores. This configuration reinforces a balance between functional autonomy and landscape integration, generating a continuous dialogue between interior and exterior that expands the domestic experience.
One of the project’s central concepts is its carefully modulated relationship with the sky. Each space establishes a specific degree of openness toward it: generous in social areas, more restrained in private zones, always mediated by natural light as both a compositional and atmospheric tool. This approach is expressed through precise gestures, such as the main entrance, conceived as an open-air vestibule that frames the sky and transforms arrival into a ritual shaped by time of day, weather, and season.
The main stair system is conceived as a dynamic sequence, where light strikes architectural planes in constantly changing ways, encouraging an active perception of movement. At the visual endpoint, a sculpture is strategically placed to engage with the user’s motion and emphasize the sensory dimension of the ascent.
In the secondary bedrooms, sloped ceilings and double-height spaces enrich the interior volume, while suspended mezzanines introduce both playful and functional possibilities. The primary bedroom follows a similar logic: a pitched roof frames the sky through a high window, amplifying the sense of openness and reinforcing an intimate connection with the natural surroundings.
The material palette, restrained, durable and essential, underscores the project’s pursuit of timelessness and sobriety. Spatial clarity and a continuous relationship with natural light define an architecture that avoids ornamentation and prioritizes what is fundamental: inhabiting time, space and landscape.


























